Surg For All
Para garantizarle una navegación por nuestra web segura y de calidad, le informamos que utilizamos Cookies. Si está de acuerdo clique ACEPTAR. Puede bloquear o eliminar las cookies instaladas en su equipo mediante la configuración de las opciones del navegador. Puede obtener más información a este respecto consultando nuestra “Política de Cookies”

ACEPTAR
NUESTRAS EXPERIENCIAS.
CAMERÚN 2014. En situación

Domingo 7 de Septiembre de 2014

Toque de diana a 5.30am, porque Father Emmanuelle me ha invitado a asistir a misa en la Catedral de Duala a las 6am. Pese a ser cristiano no practicante, sí lo soy en mi forma de vivir y pensar, con la que creo máxima más bonita que nos dejó Jesús de "no desees para el prójimo lo que no desees para tí". No tengo argumentos para rechazar su invitación. La catedral es simple, como una iglesia de barrio, pero alegre. La misa, en francés, dura más de una hora, pero es alegre. Hay un coro que canta con tonos e instrumentos africanos (xylofonos artesanales, batería natural sobre un tronco de árbol, maracas etc) que me fastidia no poder seguir en sus letras, medio francés medio dialectos locales, pero que me contagia a mover mis pies y caderas a su ritmo, cuando siempre me ha costado bailar hasta agarrado. Veo a la gente vivir la misa y sonreír tras comulgar, dar la paz con las dos manos y mirándote a los ojos, realmente deseándote la paz, y no intentando quedar bien, ligar o cumplir el expediente como he vivido tantas veces de pequeño.

A la vuelta a "home", el Colegio Libermann, vuelvo a desayunar con la Comunidad Jesuítica y con la cuñada del Father Emmanuelle, que ha venido de Stuttgart (Alemania) donde vive, de visita. Descubro una especie de microhormigas que viven en la cocina y que han conquistado el microndas, y que !son resistentes a las microndas!, pese a que el café con leche (en polvo), sale hirviendo. En África todas las especies deben ser más duras, no solo la humana.

Durante el desayuno el Father me enseña unas fotos raídas de su familia, me sorprende que hay varias de los ataúdes y entierros de su hermano, madre etc. Hay una de él, vestido de cura, echando tierra en el hoyo donde enterró a su madre. Me ha sorprendido lo familiar que se entiende aquí la muerte, que se celebra. Ayer Sor María Jesús me recalcó que de lo más difícil que tiene entre los pacientes es convencerlos que se gasten dinero en medicinas y salud, donde regatean y racanean, y no en celebrar grandes funerales, donde son espléndidos. Me contó que los pediatras amenazan a que si se llevan a un hijo con una infección y no le pagan los antibióticos, morirá, pese a lo cual se lo piensan. Finalmente me dijo; "Si vienes a operar, se duro con ellos". Me dejó acojonado.

Tras el desayuno salimos hacia Tibri, una localidad costera "turística" a 120Km-2.5h. Hasta ese viaje, que comparto con el Father y su cuñada, con chófer incluido, lo que más miedo me daba es que me picara un mosquito y me pasara algo, pero durante el viaje compruebo que lo más difícil en Camerún es salir vivo sin pegarte un leñazo en coche. No hay reglas de conducción. Rachel, la cuñada del Father, nigeriana, me dice que eso no es nada comparado con Lagos. Bien, ya sé dónde no ir. He conducido en muchos sitios, pero jamás el cremáster lo había tenido retraído hasta el orificio inguinal interno y durante tanto rato. Para salir de Duala se pasan cientos de enjambres de peatones, motos, carros, bicicletas, coches destartalados y niños jugando al fútbol en las calles que ocupan todos el mismo lugar, la vida se juega en cada metro, y la dirección es única. Carretera de Duala a Yaoundé (http://es.wikipedia.org/wiki/Yaundé), el sentido de la carretera da igual. Es una dirección que puedes usar para acá o para allá, por la izquierda o por la derecha, por el arcén o mediante un triple adelantamiento. Indescriptible.

Father Emmanuel & Rachel
Foto 4. Father Emmanuel y Rachel

Dentro de mi acojonamiento, observo regularmente pedazos de tierra de un par de palmos en la carretera donde crecen espectacularmente los mismos juncos verdes que a los bordes de carretera y ello me hace pensar en lo voraz que es la selva con las estructuras, que se las come. También observo que a veces esos juncos se secan. El asfalto se resiste a la selva. Bonita lucha pues. Al rato me explican que cuando hay un accidente, a falta de triángulos de aviso, arrancan los juncos y los ponen en medio de la carretera para avisar al resto de conductores. Deduzco, por los secos, que luego no los quitan. Cualquier interpretación occidental de África yerra fijo.

Pero lo peor estaba por llegar, porque una vez superado tras una hora de caos los suburbios de Duala, entrado en carretera tortuosa entre cafetales y palmerales, el chófer decide recuperar el tiempo perdido y va a 150Km por hora ... cuando le recuerdo que en África no tengo ninguna prisa y que atrás vamos la madre y el padre de 6 criaturas, reduce a 120Km/h, pero en cuanto me descuido, vuelve a 150Km/h. Miro al cura, que en vez de rezar, va dormido.

Finalmente llegamos a la costa atlántica, mar embravecido y de aguas oscuras, costas arenosas rojinegras con rocas negras. Me llevan a una casa que los Jesuitas tienen allá y que me ofrecen si vengo con gente. Pero si llevo allí a gente me deja de hablar seguro, pese a tener playa semiprivada a 100 metros (Foto 4: Father y Rachel, su cuñada). El turismo, tal y como lo entendemos los occidentales, no existe en Camerún. Cuando tras la casa me llevan al pueblo, me doy cuenta que los hoteles son cutres y Father me dice que caros, a 30 o 40 euros la noche, pese a que el paisaje es bonito y las playas espectaculares.

También vemos el mercado de pescado del pueblo, supongo como los de España hace 100 años, donde se te van los ojos, y el puertecito lleno de las canoas de los pescadores. El Father tiene mucho interés en mostrarme los sitios de turismo del país, inducido por mí ante la necesidad de descansar y ver algo cuando vienes en labor humanitaria y además en tus vacaciones, pues se necesita. Por ello nos alargamos unos 10 Km más al sur por la costa hasta una cascada de uno de los inconmensurables ríos cameruneses que muere en el mar, que no podemos visitar en las canoas dispuestas para ello ni subir por el cauce del río a ver un poblado pigmeo por falta de tiempo. Pero está claro que en todos los lugares hay cosas que ver y conocer.

Canoas
Foto 5. Canoas
Dr. Rubio junto al río
Foto 6. Dr. Rubio junto al río

De vuelta a Duala (120Km-2.5h), entregado al chófer y al caos, vamos a comer a un restaurante típico camerunés donde conozco a Jerry Etabong, el ginécologo primo del Father, formado en Parma (Italia) y que se vino tras estudiar medicina y especializarse allí y montó un Hospital en Kumba (http://en.wikipedia.org/wiki/Kumba), su tierra natal. Emprendemos viaje a Kumba (150Km, 3h), bordeando el Monte Camerún (pico más alto de Camerún, > 4000 mts, volcán) que no se ve porque estamos en temporada de lluvias y está nublado. La carretera también es caótica, pero al menos el médico tiene más cerebro para conducir.

Llegamos a las 8pm, noche ya cerrada, y me reciben en su casa su mujer, hijas, el que hace de gerente del hospital y el cirujano joven que le ayuda. Cenamos spaguetti con parmesano, se nota donde se formaron. Luego tenemos una charla a la fresca (yo embadurnado de Relec hasta las cejas) en la que hablamos de cómo poder establecer una colaboración, donde ya denoto el esfuerzo que este hombre ha hecho de Europa junto a las ganas de triunfar en su tierra y hacer crecer su paraeta. Pero creo que eso lo tengo que desmenuzar mañana, cuando vea el hospital.