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NUESTRAS EXPERIENCIAS.
CAMERÚN 2014. De viaje a Kumbo

Martes 9 de Septiembre de 2014

He quedado con Father y el chófer a las 6.00 am, pero a las 7.30 ha llamado que está en el taller con el coche. Este tiempo de espera desvelado, oyendo los ruidos del despertar de Kumba, me hace pensar que allá donde he ido con el Father, siempre hemos llegado una hora tarde como mínimo. Aquí todo se relativiza mucho y lo de los horarios es diferente. Aquí no hay prisa, e incluso yo, que estructuro mi vida habitualmente por horas y aprovecho para hacer algo cuando tengo diez minutos libres, me resigno y adapto (otra vez la capacidad de adaptación como gran virtud, aunque en determinadas situaciones también puede ser muy negativa, pero no aquí en África). Mientras espero charlo con Francis, un chaval atlético que es enfermero y además vive en la casa del Doctor Jerry como encargado de todo. Nos ha conducido, servido la mesa, nos ha echado agua tras comer la tilapia con las manos, eso sí, él también en la mesa, le he visto con pacientes en el hospital, no me deja levantar una maleta del suelo, y está a disposición de cualquier cosa que le pida. Me ha explicado que esto es así porque Jerry es su benefactor, palabra que se dice igual en inglés que en español, dado que le ha pagado su formación como enfermero. Lo que no sé hasta cuándo sigue ese vínculo.

Finalmente aparece el Father con otro chófer al del día de Tribi (se lo agradezco) con el mismo 4x4. Esta vez se trata de James, fenotipo Myke Tyson, al que he de agradecer seguir vivo porque conduciendo a lo camerunés, la realidad es que no hemos tenido ningún percance. James es un buen ejemplo de economía de supervivencia, unos 30 años, 3 hijos, trabaja haciendo ataúdes en un negocio de su tío y hace de chófer de la familia cuando se le requiere. Habla el "pigEnglish", en términos más académicos el inglés roto o "broken English", una mezcla de inglés, francés y dialectos locales que hacen que el inglés sea ininteligible. Esta jerga es la que habla la gente del pueblo y por tanto ante un inglés de Oxford puedes inducir que esa persona tiene estudios o está por el motivo que sea más cultivada.

Porque el viaje hasta el Hospital de Shisong, en Kumbo, que el Father me había advertido que sería pesado, de unas 6-7 horas, dura casi 14 horas-unos 300 Km aproximadamente. Por resumir el cuento, hemos atravesado cientos de pueblos y muchas ciudades con sus respectivos mercados abarrotados de gente y animales (Foto 11, la cámara ha cambiado la fecha no sé por qué) en donde es difícil hasta andar.

Caos circulatorio
Foto 11. Circulación

Nos ha parado la policía en 3 ó 4 ocasiones; pero existe una ley en Camerún que si eres cura, médico o abogado no te pueden parar, no entiendo por qué el último supuesto. Nos han parado dos veces las "Brigadas" para la seguridad en las carreteras. En la primera parada nos han multado por llevar el extintor caducado, maletas a mi lado en el asiento de atrás y no llevar yo el cinturón al no poder atarlo por las maletas. Multa de 38 euros al cambio, una fortuna aquí, que el Father hubiera podido evitar si hubiera aceptado la amable oferta de meterle al personaje unos 15 euros en su bolsillo y a correr. Cosa que ha podido negociar 50 Km más adelante cuando una segunda patrulla de la impresentable Brigada nos ha vuelto a parar, aceptando el relleno del bolsillo con unos 2 euros para poder seguir al mostrarle la factura de la patrulla previa. Para cagarse.

Lo peor de un viaje al fin del mundo es además que en este país no hay señales, por lo que al final te entregas a tu destino y te dejas llevar. Pero ciertamente que tras muchas horas dando saltos en unos baches inhumanos, carreteras de tierra, grava y asfalto, éstas últimas las peores, lluvia tropical, niebla londinense, montañas, precipicios, tus costillas contusionadas por las maletas convertidas en proyectiles y todo ello regado con interminables canciones de curas en inglés y francés que sorprendentemente James tararea en pigEnglish, han hecho de este viaje lo peor del viaje. He tenido mucho tiempo donde lo físico me ha podido a lo mental y me he insultado a mi mismo por dejarme engañar tan fácilmente. La puntilla ha sido cuando nos hemos desviado a una ciudad, Bafussam, porque el Father le había traído unos pescados en hielo a un amigo suyo. Eso nos ha hecho perder una hora y media y me ha permitido descubrir el penetrante olor que me martilleaba el cerebro dentro del jeep, que me ha alegrado comprobar que no era James.

Pero el Father está emperrado en que conozca el Hospital de Shisong por varios motivos. Lo llevan unas monjas amigas de él, es de lo mejor a nivel hospitalario del país y en él están las causas de toda esta historia. Me explico. En este hospital tiene urólogo en plantilla. A resultas de lo que le hizo este "colega", el Father decidió sabiamente venirse a España y por ello me he chupado este infernal viaje que no le deseo ni a los del Barca.