
La nueva misión de cirugía general de Surg For All en el Hospital Notre Dame de la Santé de Dschang está dejando, desde sus primeros días, una intensa actividad quirúrgica. En esta semana se han resuelto ya numerosos casos de distinta complejidad: múltiples hernias, tres fístulas, gestación, legrado, linfoma, criptorquidia, abscesos, diástasis, onfalocele y una neoplasia de sigma. Son muchas las patologías que el equipo ha atendido a lo largo de la misión. Detrás de cada una de estas intervenciones hay una historia distinta, pero todas comparten algo esencial: para muchos pacientes, la llegada de un equipo quirúrgico supone la posibilidad de recibir un tratamiento que, de otro modo, podría demorarse durante meses o incluso no llegar a realizarse. Ese es precisamente uno de los retos que Surg For All quiere transformar. Las misiones quirúrgicas permiten resolver necesidades inmediatas y atender patologías que condicionan de forma importante la calidad de vida de los pacientes. Pero nuestro objetivo no es que el Hospital Notre Dame de la Santé tenga que esperar siempre a la llegada de un equipo procedente de España para poder afrontar este tipo de cirugía. Por eso, la actividad asistencial de estos días forma parte de un proyecto mucho más amplio. Mientras el equipo de Surg For All opera junto a los profesionales del hospital, continúa también la transferencia de conocimientos y la mejora de procedimientos iniciada en misiones anteriores. Cada intervención se convierte así en una oportunidad para compartir decisiones clínicas, técnicas quirúrgicas, organización del quirófano y cuidados perioperatorios. A esta formación sobre el terreno se suma una de las apuestas de mayor recorrido de Surg For All en Camerún: la especialización universitaria de Emmanuel Suffo como cirujano general, financiada durante cinco años por nuestra organización. Su formación no es un proyecto paralelo a las misiones. Es una pieza central de la estrategia de mejora de la cirugía general del Notre Dame de la Santé. Cuando Emmanuel complete su especialización y regrese al hospital con una formación quirúrgica completa, muchas de las intervenciones que hoy requieren la presencia de equipos externos podrán ser asumidas localmente. Hernias, determinadas urgencias abdominales y otras patologías quirúrgicas frecuentes podrán tener una respuesta más rápida, evitando que los pacientes tengan que esperar a la siguiente misión para recibir tratamiento. Esa es la diferencia entre resolver un problema hoy y construir una solución para mañana. La misión también está permitiendo continuar incorporando progresivamente nuevas capacidades técnicas al hospital. El set de laparoscopia adquirido el pasado año forma parte de este proceso de modernización y amplía las posibilidades quirúrgicas del centro, siempre ligado a un elemento que consideramos imprescindible: disponer de profesionales adecuadamente formados para utilizar la tecnología con seguridad y criterio. Porque equipar un quirófano es importante, pero formar a quienes trabajarán en él todos los días lo es todavía más. Las cirugías realizadas durante estos días representan un alivio inmediato para los pacientes atendidos. Pero el impacto que buscamos va mucho más allá del número final de intervenciones. Queremos que, con el paso del tiempo, cada vez sean menos las operaciones que tengan que esperar a nuestra llegada. Ese será, probablemente, uno de los mejores indicadores de éxito de nuestro trabajo en Dschang: que el hospital pueda resolver cada vez más patologías con sus propios profesionales, sus propios equipos y una autonomía creciente. Mientras tanto, seguimos operando, formando y acompañando. Porque cada paciente atendido hoy importa. Y cada profesional formado permitirá atender a muchos más mañana.
La nueva misión de cirugía general de Surg For All en el Hospital Notre Dame de la Santé de Dschang está dejando, desde sus primeros días, una intensa actividad quirúrgica. En esta semana se han resuelto ya numerosos casos de distinta complejidad: múltiples hernias, tres fístulas, gestación, legrado, linfoma, criptorquidia, abscesos, diástasis, onfalocele y una neoplasia de sigma. Son muchas las patologías que el equipo ha atendido a lo largo de la misión.
Detrás de cada una de estas intervenciones hay una historia distinta, pero todas comparten algo esencial: para muchos pacientes, la llegada de un equipo quirúrgico supone la posibilidad de recibir un tratamiento que, de otro modo, podría demorarse durante meses o incluso no llegar a realizarse.
Ese es precisamente uno de los retos que Surg For All quiere transformar.
Las misiones quirúrgicas permiten resolver necesidades inmediatas y atender patologías que condicionan de forma importante la calidad de vida de los pacientes. Pero nuestro objetivo no es que el Hospital Notre Dame de la Santé tenga que esperar siempre a la llegada de un equipo procedente de España para poder afrontar este tipo de cirugía.
Por eso, la actividad asistencial de estos días forma parte de un proyecto mucho más amplio.
Mientras el equipo de Surg For All opera junto a los profesionales del hospital, continúa también la transferencia de conocimientos y la mejora de procedimientos iniciada en misiones anteriores. Cada intervención se convierte así en una oportunidad para compartir decisiones clínicas, técnicas quirúrgicas, organización del quirófano y cuidados perioperatorios.
A esta formación sobre el terreno se suma una de las apuestas de mayor recorrido de Surg For All en Camerún: la especialización universitaria de Emmanuel Suffo como cirujano general, financiada durante cinco años por nuestra organización.
Su formación no es un proyecto paralelo a las misiones. Es una pieza central de la estrategia de mejora de la cirugía general del Notre Dame de la Santé.
Cuando Emmanuel complete su especialización y regrese al hospital con una formación quirúrgica completa, muchas de las intervenciones que hoy requieren la presencia de equipos externos podrán ser asumidas localmente. Hernias, determinadas urgencias abdominales y otras patologías quirúrgicas frecuentes podrán tener una respuesta más rápida, evitando que los pacientes tengan que esperar a la siguiente misión para recibir tratamiento.
Esa es la diferencia entre resolver un problema hoy y construir una solución para mañana.
La misión también está permitiendo continuar incorporando progresivamente nuevas capacidades técnicas al hospital. El set de laparoscopia adquirido el pasado año forma parte de este proceso de modernización y amplía las posibilidades quirúrgicas del centro, siempre ligado a un elemento que consideramos imprescindible: disponer de profesionales adecuadamente formados para utilizar la tecnología con seguridad y criterio.
Porque equipar un quirófano es importante, pero formar a quienes trabajarán en él todos los días lo es todavía más.
Las cirugías realizadas durante estos días representan un alivio inmediato para los pacientes atendidos. Pero el impacto que buscamos va mucho más allá del número final de intervenciones.
Queremos que, con el paso del tiempo, cada vez sean menos las operaciones que tengan que esperar a nuestra llegada.
Ese será, probablemente, uno de los mejores indicadores de éxito de nuestro trabajo en Dschang: que el hospital pueda resolver cada vez más patologías con sus propios profesionales, sus propios equipos y una autonomía creciente.
Mientras tanto, seguimos operando, formando y acompañando.
Porque cada paciente atendido hoy importa. Y cada profesional formado permitirá atender a muchos más mañana.
La nueva misión de cirugía general de Surg For All en el Hospital Notre Dame de la Santé de Dschang ha comenzado poniendo el foco en uno de los pilares fundamentales de nuestra forma de entender la cooperación sanitaria: la formación de los profesionales locales.
Las misiones permiten atender pacientes y resolver problemas quirúrgicos concretos, pero su verdadero alcance aumenta cuando cada desplazamiento sirve también para compartir conocimientos, mejorar procedimientos y reforzar las capacidades del equipo que permanece en el hospital durante todo el año. Por eso, en esta ocasión, una de las primeras actividades ha sido una sesión formativa sobre triaje, atención inicial al paciente crítico y reanimación cardiopulmonar básica, que reunió a numerosos profesionales del Notre Dame de la Santé.
La elevada participación del personal del hospital es, por sí misma, una buena muestra del interés por seguir aprendiendo y mejorando. Médicos, enfermeras y otros profesionales compartieron una formación diseñada con un enfoque eminentemente práctico: disponer de un método común que permita reconocer precozmente al paciente grave, actuar ante las amenazas inmediatas para su vida y decidir cuál debe ser el siguiente paso en su atención.
Uno de los aspectos centrales fue el triaje, entendido no como una herramienta para alcanzar un diagnóstico definitivo, sino para establecer prioridades: identificar rápidamente quién necesita atención inmediata y adaptar esa prioridad si la situación clínica cambia.
A partir de ahí, la formación abordó el método ABCDE para la valoración sistemática del paciente crítico: vía aérea, respiración, circulación, situación neurológica y exposición. Un esquema sencillo y reproducible que ayuda a detectar primero aquellos problemas que pueden comprometer la vida y, algo especialmente importante, a tratarlos en el mismo momento en que se identifican.
La sesión incluyó también la identificación de una parada cardiorrespiratoria y las maniobras básicas de RCP, la valoración del shock, el control de hemorragias graves y herramientas para reconocer rápidamente situaciones como el ictus. Todo ello bajo una idea que se repitió a lo largo de la formación: valorar, tratar y volver a valorar.
Esta actividad puede parecer alejada de una misión de cirugía general, pero forma parte del mismo objetivo. Mejorar la cirugía de un hospital significa también mejorar la capacidad para identificar al paciente grave, estabilizarlo, afrontar una urgencia y responder adecuadamente ante una complicación.
Y, sobre todo, significa compartir conocimiento.
La formación realizada estos días no es una actividad aislada. Da continuidad al trabajo desarrollado durante misiones anteriores en Dschang y se integra en un proyecto más amplio de Surg For All para fortalecer progresivamente las capacidades del Notre Dame de la Santé. Un proyecto del que también forma parte la financiación de la especialización universitaria durante cinco años de Emmanuel Suffo como cirujano general, apostando por profesionales que puedan asumir cada vez mayores responsabilidades dentro del propio hospital.
Las imágenes de una sala llena de profesionales escuchando, preguntando y aprendiendo resumen bien lo que queremos conseguir.
Porque una operación puede cambiar la vida de un paciente. Pero formar a un profesional sanitario puede cambiar la de muchos pacientes durante años.
Esa es la cooperación que queremos construir: conocimiento que se comparte, capacidades que crecen y hospitales cada vez más preparados para atender a sus pacientes con sus propios profesionales.
Y quizá las tres ideas con las que terminó la sesión resumen también nuestra manera de trabajar: reconocer pronto, actuar primero y reevaluar siempre.
El 24 de agosto, Augustine Borbor Conteh comenzó oficialmente su formación en la University of Nairobi, donde cursará durante los próximos cinco años el Master of Medicine in Urology. Con su incorporación a la universidad arranca una nueva línea de trabajo para Surg For All que va mucho más allá de una estancia formativa puntual: supone apostar por la creación de capacidad especializada dentro del propio sistema sanitario liberiano.
Surg For All ha asumido la financiación de este programa universitario y ya ha abonado los costes correspondientes al primer año académico, por un importe de 2.605,02 euros. En estos momentos estamos pendientes de que Augustine pueda abrir una cuenta bancaria en Kenia para transferirle también el coste de su vuelo a Nairobi y las cantidades destinadas a cubrir sus gastos de estancia y manutención durante el primer trimestre.
La importancia de este proyecto reside precisamente en su visión a medio y largo plazo. Desde hace años, Surg For All trabaja en Liberia junto al St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, combinando misiones quirúrgicas, formación de profesionales y dotación de equipamiento. Sin embargo, para que ese trabajo pueda convertirse en una mejora estable y autónoma de la asistencia sanitaria, es imprescindible que los hospitales dispongan de especialistas propios capaces de asumir progresivamente la atención de los pacientes, formar a otros profesionales y consolidar servicios que no dependan de forma permanente de equipos desplazados desde Europa.
La formación de Augustine representa, por tanto, un paso especialmente relevante. Durante los próximos cinco años adquirirá los conocimientos y competencias necesarios para especializarse en Urología y poder contribuir, una vez completada su formación, al desarrollo de esta especialidad en Liberia.
No se trata únicamente de financiar los estudios de una persona. Se trata de contribuir a crear uno de los pilares sobre los que podrá asentarse la urología liberiana en un futuro próximo. Cada año de formación supone avanzar hacia un modelo en el que la cooperación internacional deje capacidad instalada en el país y permita que los profesionales locales sean los verdaderos protagonistas de la mejora de su sistema sanitario.
Este compromiso, sin embargo, requiere continuidad. Además de las tasas universitarias, durante los próximos cinco años será necesario afrontar gastos de alojamiento, manutención, desplazamientos y otros costes asociados a la formación de Augustine en Nairobi.
Por ello, queremos invitar a particulares, empresas y entidades a sumarse a este proyecto y ayudarnos a garantizar su continuidad hasta la finalización de la especialidad. Apoyar la formación de Augustine es invertir en conocimiento, autonomía sanitaria y futuro para Liberia.
Cada aportación, independientemente de su cuantía, nos ayuda a acercarnos a ese objetivo.
El doctor José Rubio, urólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre y su equipo médico, han desarrollado una misión humanitaria en Liberia, concretamente en su capital Monrovia, de la mano de la ONG Surg For All (Cirugía para todos) llevando a cabo una serie de intervenciones quirúrgicas a pacientes sin recursos. Principalmente las intervenciones han sido de hipertrofia prostática, cáncer de próstata y patología uretral.
Vithas Valencia ha publicado una nota de prensa apoyando la actividad de Surg For All en Liberia, en el St. Joseph Catholic Hospital, del pasado mes de junio.
La Voz de Galicia recoge en un artículo la actividad de distintos profesionales sanitarios de la comunidad gallega que liderados por el urólogo Fran Caramés llevaron a cabo la tercera misión urológica al St. Jospeh Catholic Hospital en 2026.
La misión tuvo lugar entre el 4 y el 12 de julio y, junto a la realizada la semana previa, permitió intervenir a 80 personas.
El texto completo de la noticia donde se explica la importancia die estas misiones, que no sólo sirven para aliviar la precaria situación de la salud de las personas sino también para continuar en un proceso de formación continua del personal del hospital teniendo como horizonte un futuro donde puedan ser autónomos y la atención urológica no dependa de las misiones extranjeras.
Texto completo de la noticia en La Voz de Galicia, 26 de julio de 2026
El fortalecimiento de la sanidad en África pasa por un objetivo claro: que los propios profesionales locales dispongan de la formación y los recursos necesarios para ofrecer una atención especializada de forma autónoma y sostenible. Ese es el modelo de cooperación que impulsa Surg For All desde hace más de una década.
La Dra. Anne-Mary Annan, médica del St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, representa perfectamente esta forma de entender la cooperación. Tras completar una primera estancia formativa en Valencia, continúa aplicando y consolidando los conocimientos adquiridos junto al equipo de Surg For All durante las misiones que de forma consecutiva se han desarrollando en estos días en Liberia.
Gracias a la formación recibida y al acompañamiento práctico realizado sobre el terreno, Anne-Mary está incorporando progresivamente nuevas competencias en el diagnóstico y tratamiento de la patología urológica. Entre ellas destaca la realización de cistoscopias diagnósticas, una técnica fundamental para mejorar el diagnóstico precoz y el manejo de numerosas enfermedades urológicas.
Este avance ha sido posible gracias a un proyecto que combina formación especializada y dotación de equipamiento médico. Las donaciones recibidas y la adquisición de instrumental específico permiten que estos conocimientos puedan aplicarse directamente en el St. Joseph Catholic Hospital, beneficiando de forma inmediata a la población liberiana.
Sin embargo, este no es el final del camino. La capacitación de Anne-Mary forma parte de un programa de formación continuada diseñado para consolidar progresivamente su autonomía profesional. Está previsto que, durante el último trimestre de 2026, regrese nuevamente a Valencia para completar una nueva etapa de formación avanzada, profundizando en técnicas diagnósticas y terapéuticas que posteriormente incorporará a su práctica clínica en Liberia.
Este modelo de cooperación demuestra que el verdadero impacto no reside únicamente en las misiones quirúrgicas, sino en la transferencia de conocimiento y en la creación de capacidades permanentes dentro de los hospitales con los que trabajamos. Cada profesional formado multiplica el alcance del proyecto, porque los conocimientos adquiridos permanecen en el hospital y benefician a miles de pacientes durante muchos años.
En Surg For All creemos que la mejor cooperación es aquella que, con el tiempo, deja de ser necesaria porque los propios equipos locales cuentan con los conocimientos, la experiencia y los recursos para seguir avanzando por sí mismos. La evolución de Anne-Mary Annan es un magnífico ejemplo de que ese objetivo es posible.
En Liberia, la vida se abre camino cada día entre enormes desafíos.
Mientras nuestro equipo trabaja para devolver calidad de vida a pacientes con patologías urológicas complejas, a pocos metros de distancia un nuevo ser llega al mundo. Son escenas que nos recuerdan, con una fuerza difícil de describir, por qué estamos aquí.
Cada recién nacido representa esperanza, futuro y nuevas oportunidades. Pero también pone de manifiesto la importancia de contar con profesionales formados, quirófanos preparados y equipos capaces de responder cuando la situación lo requiere. En estas imágenes vemos a médicos y enfermeras liberianos trabajando con entrega y profesionalidad para garantizar que ese primer instante de vida sea también un comienzo seguro.
Las misiones de Surg For All no consisten únicamente en realizar cirugías. Su verdadero propósito es acompañar, formar y fortalecer a los equipos locales para que puedan seguir ofreciendo una atención especializada y de calidad a su población. Porque cada paciente que recupera su salud y cada niño que nace en condiciones seguras forman parte de una misma historia: la de un sistema sanitario que crece gracias al esfuerzo compartido, la confianza mutua y la transferencia de conocimiento.
En un mismo hospital, mientras unos recuperan la salud, otros comienzan su vida. Y ambos nos recuerdan que la medicina, en cualquier rincón del mundo, es, ante todo, un acto de esperanza.
Hay proyectos que van mucho más allá de la medicina. Son iniciativas que nacen de la ilusión, del compromiso y de la convicción de que, trabajando juntos, podemos transformar vidas y construir un futuro mejor.
Hoy queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que están haciendo posible esta misión. Nada de lo que estamos viviendo habría sido posible sin el esfuerzo y la dedicación de quienes forman parte de ella: el personal sanitario voluntario desplazado desde España, los profesionales locales que nos han acogido con enorme generosidad, los trabajadores del hospital que han facilitado cada paso y los médicos y enfermeros locales que, con una actitud ejemplar, han demostrado su compromiso por aprender, compartir conocimientos y seguir fortaleciendo la atención sanitaria de su comunidad.
Nuestro agradecimiento se dirige también a todas las personas y entidades que apoyan a Surg For All con sus donaciones. Gracias a su confianza y solidaridad, proyectos como este pueden hacerse realidad y tener un impacto duradero mucho más allá del tiempo que pasamos sobre el terreno.
Durante estos días estamos comprobando que la verdadera cooperación no consiste únicamente en prestar ayuda. Consiste en caminar hombro con hombro, compartir experiencias, aprender unos de otros y crecer como equipo. Cada consulta, cada cura, cada exploración y cada conversación representan una oportunidad para estrechar lazos y avanzar juntos hacia un objetivo común.
El éxito de esta iniciativa pertenece a todos: a quienes la soñaron, a quienes la hicieron posible desde la distancia y a quienes, sobre el terreno, entregan cada día su conocimiento, su tiempo y su esfuerzo para convertirla en realidad.
Gracias por vuestra profesionalidad, vuestra generosidad y vuestra humanidad. Porque cuando el conocimiento, la solidaridad y el compromiso se unen, las fronteras dejan de existir y los grandes cambios comienzan a hacerse posibles.
La primera misión urológica de Surg For All de este verano ha llegado a su fin dejando un resultado que va mucho más allá de las cifras. Durante nueve días de intenso trabajo en el St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, el equipo ha consolidado un hito histórico para la sanidad liberiana: la puesta en marcha del primer programa de tratamiento endoscópico de la litiasis urinaria mediante tecnología láser del país.
En el plano asistencial, la misión ha permitido valorar alrededor de 80 pacientes previamente seleccionados entre los cerca de 190 enfermos cribados por el equipo local. De ellos, 45 han podido ser intervenidos quirúrgicamente, abordando una amplia variedad de patologías urológicas complejas.
La actividad ha incluido 6 adenomectomías, 11 resecciones transuretrales de próstata (RTU), 8 intervenciones de litiasis mediante láser, 9 orquiectomías bilaterales en pacientes con cáncer de próstata —cinco de ellas realizadas durante la misma intervención de RTU—, además de tres cirugías pediátricas, entre las que destacan un tratamiento de litiasis con láser, una corrección de hipospadias y una orquidopexia. El equipo también ha realizado dos realineaciones uretrales, una dilatación uretral, una uretrotomía, tres reparaciones de fístulas vésico-vaginales, cinco cistoscopias exploratorias y la biopsia de un cáncer escrotal.
Sin embargo, el verdadero significado de esta misión no se encuentra únicamente en el número de pacientes atendidos, sino en lo que estas intervenciones representan para el futuro de la urología en Liberia.
Durante estos días se han realizado las primeras cirugías láser para el tratamiento de la litiasis urinaria de la historia del país, haciendo posible que pacientes que hasta ahora no disponían de una alternativa terapéutica pudieran conservar su función renal y recuperar una calidad de vida que parecía inalcanzable.
Las imágenes del quirófano reflejan también otro aspecto esencial del proyecto. El nuevo equipo láser, adquirido gracias a la colaboración entre Surg For All y Coloplast, trabajó de forma coordinada con el arco en C donado por la organización hace tres años, demostrando cómo cada incorporación tecnológica forma parte de una estrategia planificada para construir un servicio de urología moderno y sostenible.
Pero si existe un dato especialmente esperanzador, ese es el protagonismo creciente de los profesionales del propio hospital.
Antes incluso de la llegada del equipo español, el Dr. Augustine Conteh y la Dra. Anne Mary Annan habían realizado el cribado y la valoración inicial de cerca de 190 pacientes urológicos, permitiendo organizar la actividad quirúrgica y seleccionar aquellos casos que más podían beneficiarse de la misión. Su trabajo demuestra que la formación emprendida por Surg For All comienza a traducirse en una mejora real de la capacidad asistencial del St. Joseph.
Anne Mary regresó recientemente de su primera estancia formativa en Valencia, donde adquirió conocimientos en urología clínica que ya ha podido aplicar durante esta misión. Augustine Conteh, por su parte, continúa preparándose para iniciar su especialización universitaria como urólogo en África, un proyecto que Surg For All impulsará mediante un programa específico de financiación. Ambos representan la mejor prueba de que la verdadera transformación de un hospital no depende únicamente de la llegada de tecnología, sino del crecimiento profesional de quienes la utilizarán en el futuro.
Mientras este primer equipo regresa a España, el proyecto no se detiene. Hoy mismo llega a Monrovia el segundo grupo de cooperantes, que dará continuidad a la actividad hasta el próximo 12 de julio. Por primera vez en la historia de Surg For All, dos misiones urológicas enlazan de forma consecutiva, permitiendo mantener durante dos semanas una actividad asistencial y formativa continuada.
Este relevo simboliza también la evolución del proyecto en Liberia. Ya no se trata únicamente de realizar intervenciones complejas, sino de acompañar al St. Joseph en la construcción de un servicio de urología capaz de ofrecer una atención cada vez más especializada. La tecnología ya está llegando. El nuevo edificio avanza hacia su finalización. Y, paso a paso, también lo hace la formación de los profesionales que algún día permitirán que historias como las vividas esta semana puedan resolverse sin esperar la llegada de una misión internacional.
Porque cada paciente tratado supone una vida transformada. Pero cada profesional formado acerca un poco más el momento en que esa transformación pueda producirse todos los días del año, desde el propio corazón de Liberia.
Hay historias que ayudan a comprender por qué Surg For All trabaja desde hace años en la formación de profesionales sanitarios en África. No hablan de grandes cifras ni de proyectos millonarios. Hablan de personas. De niños. De familias que llevan demasiado tiempo esperando una solución que, en otros lugares del mundo, habría llegado mucho antes.
Tiene ocho años. Llega al St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, de la mano de su madre, porque cada vez que intenta orinar siente un dolor intenso. Le escuece. Le duele. Como tantos otros niños, se sienta tímidamente sobre las rodillas de su madre mientras responde, casi en voz baja, a las preguntas del equipo de urología de Surg For All.
Lo que parecía un problema urinario más escondía una historia mucho más compleja.
Una ecografía realizada en la consulta permite descubrir una gran piedra en el interior de la vejiga, una patología relativamente frecuente en hombres con problemas prostáticos, pero extraordinariamente rara en un niño de solo ocho años. Gracias al nuevo equipo láser incorporado recientemente al hospital, el pequeño puede ser tratado mediante una técnica mínimamente invasiva que hasta hace apenas unas semanas era imposible realizar en Liberia.
Sin embargo, la intervención no termina cuando desaparece la piedra.
Durante la cistoscopia —una exploración endoscópica que permite observar el interior de la uretra y la vejiga— el equipo encuentra la verdadera causa del problema: unas válvulas de uretra posterior.
Las válvulas de uretra posterior son una malformación congénita que dificulta el vaciado de la vejiga y que, sin un diagnóstico precoz, puede provocar infecciones, formación de cálculos urinarios y lesiones renales permanentes, en este caso había favorecido la formación del cálculo en un niño de corta edad.
De repente, todas las piezas encajan.
En un país con acceso generalizado a la sanidad, esta enfermedad suele detectarse incluso antes del nacimiento o durante los primeros meses de vida. En Liberia, este niño ha tenido que convivir durante ocho años con dolor, infecciones recurrentes y el riesgo permanente de sufrir daños irreversibles en su aparato urinario antes de encontrar una solución.
Su historia termina bien. Pero miles de historias similares todavía esperan hacerlo.
Por eso el trabajo de Surg For All va mucho más allá de una misión quirúrgica. Cada paciente intervenido representa una oportunidad para devolver la salud, pero también una ocasión para enseñar, compartir conocimientos y formar a quienes deberán atender a los siguientes pacientes cuando el equipo español ya no esté allí.
La incorporación de nueva tecnología, como el láser utilizado en esta intervención, supone un avance extraordinario para el hospital. Sin embargo, los equipos por sí solos no cambian la realidad sanitaria de un país. Lo hacen las personas que aprenden a utilizarlos, que adquieren experiencia clínica y que, con el tiempo, serán capaces de ofrecer estos tratamientos de forma autónoma.
Ese es el verdadero desafío.
Porque un niño no debería esperar ocho años para recibir un diagnóstico que hoy puede realizarse en pocos minutos. Y ninguna familia debería depender de la llegada de una misión internacional para acceder a una intervención que cambia la vida de su hijo.
La construcción del nuevo Servicio de Urología del St. Joseph, la formación continuada de médicos y personal de enfermería y las futuras especializaciones que impulsa Surg For All persiguen precisamente ese objetivo: que, algún día, cuando un niño como este cruce la puerta del hospital con dolor al orinar, encuentre allí mismo a los profesionales y los medios necesarios para devolverle su infancia sin tener que esperar.
Porque la verdadera cooperación no consiste solo en curar hoy. Consiste en conseguir que mañana ya no haga falta esperar.