
El doctor José Rubio, urólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre y su equipo médico, han desarrollado una misión humanitaria en Liberia, concretamente en su capital Monrovia, de la mano de la ONG Surg For All (Cirugía para todos) llevando a cabo una serie de intervenciones quirúrgicas a pacientes sin recursos. Principalmente las intervenciones han sido de hipertrofia prostática, cáncer de próstata y patología uretral. Vithas Valencia ha publicado una nota de prensa apoyando la actividad de Surg For All en Liberia, en el St. Joseph Catholic Hospital, del pasado mes de junio.
El doctor José Rubio, urólogo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre y su equipo médico, han desarrollado una misión humanitaria en Liberia, concretamente en su capital Monrovia, de la mano de la ONG Surg For All (Cirugía para todos) llevando a cabo una serie de intervenciones quirúrgicas a pacientes sin recursos. Principalmente las intervenciones han sido de hipertrofia prostática, cáncer de próstata y patología uretral.
Vithas Valencia ha publicado una nota de prensa apoyando la actividad de Surg For All en Liberia, en el St. Joseph Catholic Hospital, del pasado mes de junio.
El fortalecimiento de la sanidad en África pasa por un objetivo claro: que los propios profesionales locales dispongan de la formación y los recursos necesarios para ofrecer una atención especializada de forma autónoma y sostenible. Ese es el modelo de cooperación que impulsa Surg For All desde hace más de una década.
La Dra. Anne-Mary Annan, médica del St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, representa perfectamente esta forma de entender la cooperación. Tras completar una primera estancia formativa en Valencia, continúa aplicando y consolidando los conocimientos adquiridos junto al equipo de Surg For All durante las misiones que de forma consecutiva se han desarrollando en estos días en Liberia.
Gracias a la formación recibida y al acompañamiento práctico realizado sobre el terreno, Anne-Mary está incorporando progresivamente nuevas competencias en el diagnóstico y tratamiento de la patología urológica. Entre ellas destaca la realización de cistoscopias diagnósticas, una técnica fundamental para mejorar el diagnóstico precoz y el manejo de numerosas enfermedades urológicas.
Este avance ha sido posible gracias a un proyecto que combina formación especializada y dotación de equipamiento médico. Las donaciones recibidas y la adquisición de instrumental específico permiten que estos conocimientos puedan aplicarse directamente en el St. Joseph Catholic Hospital, beneficiando de forma inmediata a la población liberiana.
Sin embargo, este no es el final del camino. La capacitación de Anne-Mary forma parte de un programa de formación continuada diseñado para consolidar progresivamente su autonomía profesional. Está previsto que, durante el último trimestre de 2026, regrese nuevamente a Valencia para completar una nueva etapa de formación avanzada, profundizando en técnicas diagnósticas y terapéuticas que posteriormente incorporará a su práctica clínica en Liberia.
Este modelo de cooperación demuestra que el verdadero impacto no reside únicamente en las misiones quirúrgicas, sino en la transferencia de conocimiento y en la creación de capacidades permanentes dentro de los hospitales con los que trabajamos. Cada profesional formado multiplica el alcance del proyecto, porque los conocimientos adquiridos permanecen en el hospital y benefician a miles de pacientes durante muchos años.
En Surg For All creemos que la mejor cooperación es aquella que, con el tiempo, deja de ser necesaria porque los propios equipos locales cuentan con los conocimientos, la experiencia y los recursos para seguir avanzando por sí mismos. La evolución de Anne-Mary Annan es un magnífico ejemplo de que ese objetivo es posible.
La primera misión urológica de Surg For All de este verano ha llegado a su fin dejando un resultado que va mucho más allá de las cifras. Durante nueve días de intenso trabajo en el St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, el equipo ha consolidado un hito histórico para la sanidad liberiana: la puesta en marcha del primer programa de tratamiento endoscópico de la litiasis urinaria mediante tecnología láser del país.
En el plano asistencial, la misión ha permitido valorar alrededor de 80 pacientes previamente seleccionados entre los cerca de 190 enfermos cribados por el equipo local. De ellos, 45 han podido ser intervenidos quirúrgicamente, abordando una amplia variedad de patologías urológicas complejas.
La actividad ha incluido 6 adenomectomías, 11 resecciones transuretrales de próstata (RTU), 8 intervenciones de litiasis mediante láser, 9 orquiectomías bilaterales en pacientes con cáncer de próstata —cinco de ellas realizadas durante la misma intervención de RTU—, además de tres cirugías pediátricas, entre las que destacan un tratamiento de litiasis con láser, una corrección de hipospadias y una orquidopexia. El equipo también ha realizado dos realineaciones uretrales, una dilatación uretral, una uretrotomía, tres reparaciones de fístulas vésico-vaginales, cinco cistoscopias exploratorias y la biopsia de un cáncer escrotal.
Sin embargo, el verdadero significado de esta misión no se encuentra únicamente en el número de pacientes atendidos, sino en lo que estas intervenciones representan para el futuro de la urología en Liberia.
Durante estos días se han realizado las primeras cirugías láser para el tratamiento de la litiasis urinaria de la historia del país, haciendo posible que pacientes que hasta ahora no disponían de una alternativa terapéutica pudieran conservar su función renal y recuperar una calidad de vida que parecía inalcanzable.
Las imágenes del quirófano reflejan también otro aspecto esencial del proyecto. El nuevo equipo láser, adquirido gracias a la colaboración entre Surg For All y Coloplast, trabajó de forma coordinada con el arco en C donado por la organización hace tres años, demostrando cómo cada incorporación tecnológica forma parte de una estrategia planificada para construir un servicio de urología moderno y sostenible.
Pero si existe un dato especialmente esperanzador, ese es el protagonismo creciente de los profesionales del propio hospital.
Antes incluso de la llegada del equipo español, el Dr. Augustine Conteh y la Dra. Anne Mary Annan habían realizado el cribado y la valoración inicial de cerca de 190 pacientes urológicos, permitiendo organizar la actividad quirúrgica y seleccionar aquellos casos que más podían beneficiarse de la misión. Su trabajo demuestra que la formación emprendida por Surg For All comienza a traducirse en una mejora real de la capacidad asistencial del St. Joseph.
Anne Mary regresó recientemente de su primera estancia formativa en Valencia, donde adquirió conocimientos en urología clínica que ya ha podido aplicar durante esta misión. Augustine Conteh, por su parte, continúa preparándose para iniciar su especialización universitaria como urólogo en África, un proyecto que Surg For All impulsará mediante un programa específico de financiación. Ambos representan la mejor prueba de que la verdadera transformación de un hospital no depende únicamente de la llegada de tecnología, sino del crecimiento profesional de quienes la utilizarán en el futuro.
Mientras este primer equipo regresa a España, el proyecto no se detiene. Hoy mismo llega a Monrovia el segundo grupo de cooperantes, que dará continuidad a la actividad hasta el próximo 12 de julio. Por primera vez en la historia de Surg For All, dos misiones urológicas enlazan de forma consecutiva, permitiendo mantener durante dos semanas una actividad asistencial y formativa continuada.
Este relevo simboliza también la evolución del proyecto en Liberia. Ya no se trata únicamente de realizar intervenciones complejas, sino de acompañar al St. Joseph en la construcción de un servicio de urología capaz de ofrecer una atención cada vez más especializada. La tecnología ya está llegando. El nuevo edificio avanza hacia su finalización. Y, paso a paso, también lo hace la formación de los profesionales que algún día permitirán que historias como las vividas esta semana puedan resolverse sin esperar la llegada de una misión internacional.
Porque cada paciente tratado supone una vida transformada. Pero cada profesional formado acerca un poco más el momento en que esa transformación pueda producirse todos los días del año, desde el propio corazón de Liberia.
Hay historias que ayudan a comprender por qué Surg For All trabaja desde hace años en la formación de profesionales sanitarios en África. No hablan de grandes cifras ni de proyectos millonarios. Hablan de personas. De niños. De familias que llevan demasiado tiempo esperando una solución que, en otros lugares del mundo, habría llegado mucho antes.
Tiene ocho años. Llega al St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, de la mano de su madre, porque cada vez que intenta orinar siente un dolor intenso. Le escuece. Le duele. Como tantos otros niños, se sienta tímidamente sobre las rodillas de su madre mientras responde, casi en voz baja, a las preguntas del equipo de urología de Surg For All.
Lo que parecía un problema urinario más escondía una historia mucho más compleja.
Una ecografía realizada en la consulta permite descubrir una gran piedra en el interior de la vejiga, una patología relativamente frecuente en hombres con problemas prostáticos, pero extraordinariamente rara en un niño de solo ocho años. Gracias al nuevo equipo láser incorporado recientemente al hospital, el pequeño puede ser tratado mediante una técnica mínimamente invasiva que hasta hace apenas unas semanas era imposible realizar en Liberia.
Sin embargo, la intervención no termina cuando desaparece la piedra.
Durante la cistoscopia —una exploración endoscópica que permite observar el interior de la uretra y la vejiga— el equipo encuentra la verdadera causa del problema: unas válvulas de uretra posterior.
Las válvulas de uretra posterior son una malformación congénita que dificulta el vaciado de la vejiga y que, sin un diagnóstico precoz, puede provocar infecciones, formación de cálculos urinarios y lesiones renales permanentes, en este caso había favorecido la formación del cálculo en un niño de corta edad.
De repente, todas las piezas encajan.
En un país con acceso generalizado a la sanidad, esta enfermedad suele detectarse incluso antes del nacimiento o durante los primeros meses de vida. En Liberia, este niño ha tenido que convivir durante ocho años con dolor, infecciones recurrentes y el riesgo permanente de sufrir daños irreversibles en su aparato urinario antes de encontrar una solución.
Su historia termina bien. Pero miles de historias similares todavía esperan hacerlo.
Por eso el trabajo de Surg For All va mucho más allá de una misión quirúrgica. Cada paciente intervenido representa una oportunidad para devolver la salud, pero también una ocasión para enseñar, compartir conocimientos y formar a quienes deberán atender a los siguientes pacientes cuando el equipo español ya no esté allí.
La incorporación de nueva tecnología, como el láser utilizado en esta intervención, supone un avance extraordinario para el hospital. Sin embargo, los equipos por sí solos no cambian la realidad sanitaria de un país. Lo hacen las personas que aprenden a utilizarlos, que adquieren experiencia clínica y que, con el tiempo, serán capaces de ofrecer estos tratamientos de forma autónoma.
Ese es el verdadero desafío.
Porque un niño no debería esperar ocho años para recibir un diagnóstico que hoy puede realizarse en pocos minutos. Y ninguna familia debería depender de la llegada de una misión internacional para acceder a una intervención que cambia la vida de su hijo.
La construcción del nuevo Servicio de Urología del St. Joseph, la formación continuada de médicos y personal de enfermería y las futuras especializaciones que impulsa Surg For All persiguen precisamente ese objetivo: que, algún día, cuando un niño como este cruce la puerta del hospital con dolor al orinar, encuentre allí mismo a los profesionales y los medios necesarios para devolverle su infancia sin tener que esperar.
Porque la verdadera cooperación no consiste solo en curar hoy. Consiste en conseguir que mañana ya no haga falta esperar.
Esta mañana Darío ha abandonado el St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia acompañado por sus padres. Tiene siete años y, por primera vez en su vida, podrá hacer algo que para la mayoría de nosotros resulta completamente cotidiano: orinar con normalidad.
Darío nació con una hipospadias, una malformación congénita de la uretra que dificulta la micción y que, además de sus implicaciones médicas, condiciona la vida diaria y el desarrollo emocional de quienes la padecen. En su caso, la intervención realizada durante la misión de urología de Surg For All ha permitido corregir el problema y ofrecerle un futuro muy diferente.
La felicidad de sus padres al recibir el alta decía mucho más que cualquier estadística. Veían a su hijo recuperar una normalidad que nunca había conocido y que, probablemente, le permitirá vivir su infancia sin las limitaciones y el estigma que con frecuencia acompañan a este tipo de patologías.
Historias como la de Darío son las que dan sentido a cada misión. Pero también recuerdan una realidad que a menudo pasa desapercibida: operar a un paciente cambia una vida; formar a un profesional cambia la vida de cientos o miles de pacientes.
En estos días hemos visto cómo el St. Joseph dispone ya de equipamiento que hace apenas unos años era impensable en Liberia. El nuevo láser para el tratamiento de la litiasis, el arco en C utilizado para localizar con precisión los cálculos urinarios, el instrumental de endoscopia o el material que continúa llegando gracias a las donaciones acercan al hospital a un nivel tecnológico equiparable al de muchos centros españoles.
Conseguir ese equipamiento no es sencillo, pero tiene una característica importante: es un objetivo alcanzable. Requiere financiación, planificación y el compromiso de muchas personas y empresas, pero una vez reunidos los recursos económicos, los equipos pueden adquirirse e instalarse en relativamente poco tiempo.
El verdadero desafío comienza después.
La tecnología necesita profesionales capaces de utilizarla, mantenerla y transmitir ese conocimiento a las siguientes generaciones. Formar un cirujano, una enfermera instrumentista o un médico especializado no se consigue en unas semanas ni en una misión puntual. Requiere años de aprendizaje, acompañamiento y experiencia acumulada junto a profesionales con una larga trayectoria.
Por eso Surg For All ha convertido la formación en el eje de todos sus proyectos. Cada misión incorpora sesiones clínicas, trabajo conjunto en quirófano, discusión de casos y aprendizaje continuo. A ello se suman las estancias formativas en Valencia y los programas de especialización universitaria que la organización financia para profesionales africanos.
Sin embargo, incluso esa apuesta tiene sus riesgos. La inversión en una persona puede verse interrumpida por circunstancias imposibles de prever: una enfermedad, un cambio en la situación familiar, la necesidad de emigrar o cualquier otro acontecimiento que altere su trayectoria profesional. Es una realidad que obliga a pensar a largo plazo.
Por ese motivo, el objetivo nunca ha sido formar a una única persona, sino crear equipos. Equipos capaces de compartir conocimientos, apoyarse mutuamente y garantizar que el hospital continúe creciendo con independencia de las circunstancias individuales de cada profesional.
Darío vuelve hoy a casa con una nueva oportunidad. Dentro de unos años, cuando otro niño liberiano nazca con la misma patología, el verdadero éxito será que pueda ser tratado por un equipo formado en su propio país, utilizando la tecnología disponible en su hospital y sin depender de la llegada de una misión internacional.
Ese es el horizonte que guía cada proyecto de Surg For All. Porque el objetivo no es solo llevar cirugía a África. Es conseguir que, algún día, historias como la de Darío dejen de ser excepcionales y se conviertan en la asistencia sanitaria que cualquier familia pueda esperar cerca de su hogar.
La historia de un sistema sanitario también se escribe a través de los pequeños grandes hitos. Ayer, en el St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, se realizaron las primeras intervenciones con láser para el tratamiento de la litiasis urinaria de la historia de Liberia, un avance que supone mucho más que la incorporación de una nueva técnica quirúrgica: representa el resultado de años de trabajo combinando formación, equipamiento y cooperación internacional.
Durante la jornada fueron tratados con éxito tres pacientes que presentaban cálculos urinarios de entre 1,5 y 2,5 centímetros de diámetro. En todos los casos, las piedras obstruían el uréter, provocaban un dolor continuo y comprometían seriamente la función renal, con el consiguiente riesgo de pérdida del riñón si no se intervenía a tiempo. Para hoy está prevista una nueva intervención especialmente compleja sobre un paciente con una litiasis de aproximadamente seis centímetros.
Este logro ha sido posible gracias a la incorporación del equipo láser adquirido por Surg For All con la colaboración de Coloplast, que llegó recientemente al hospital como parte del proyecto de creación del nuevo Servicio de Urología. Sin embargo, la intervención de ayer también puso de manifiesto una de las señas de identidad de nuestra forma de trabajar: la tecnología solo adquiere verdadero valor cuando se integra dentro de un proyecto de formación y fortalecimiento del sistema sanitario local.
Las imágenes del quirófano muestran perfectamente esta realidad. Mientras el láser fragmentaba las piedras, un arco en C, donado por Surg For All hace ya tres años, permitía localizar con precisión la posición de los cálculos durante la intervención. Dos instrumentos enviados en momentos distintos, con objetivos inicialmente diferentes, trabajaban ahora de forma coordinada para hacer posible una cirugía que hasta hace apenas unos meses era impensable en Liberia.
Esta escena resume el modelo de cooperación que impulsa Surg For All. No se trata únicamente de donar equipamiento, sino de hacerlo de forma planificada, asegurando que cada nuevo recurso complemente a los anteriores y pueda utilizarse con garantías gracias a la formación continuada de los profesionales del hospital.
La puesta en marcha del nuevo láser requirió además el trabajo conjunto de distintos especialistas desplazados con motivo de esta misión. El radiólogo Pablo Salelles desempeñó un papel fundamental durante los procedimientos, utilizando el arco en C para guiar con precisión las intervenciones. Al mismo tiempo, Ricard Capell, técnico especialista de Coloplast, fue el responsable de instalar, verificar y poner a punto el equipo tras su desembalaje, asegurando que estuviera plenamente operativo desde el primer día de actividad.
Todo ello ha permitido que el personal del St. Joseph participe directamente en unas intervenciones que marcan un antes y un después para la urología del país. Cada procedimiento realizado estos días constituye también una sesión práctica de formación, en la que médicos y personal de enfermería adquieren experiencia con una tecnología que, muy pronto, pasará a formar parte de la actividad habitual del futuro Servicio de Urología.
Precisamente ahí reside el verdadero alcance de esta noticia. Lo importante no son únicamente las tres piedras fragmentadas ayer, ni siquiera la compleja intervención prevista para hoy. Lo realmente trascendente es que en Liberia ya existe la tecnología para solventar los problemas de litiasis, sin embargo, los problemas de litiasis dependerán de las misiones que se realicen al país mientras la formación del personal permita que estos problemas sean tratados por profesionales locales.
La construcción del nuevo Servicio de Urología continúa avanzando y cada misión permite dar un paso más hacia su puesta en funcionamiento. La historia de ayer demuestra que formar profesionales y dotar a los hospitales del equipamiento adecuado no son dos proyectos diferentes, sino dos piezas inseparables de una misma estrategia: construir capacidades que permanezcan cuando los equipos de Surg For All regresen a casa.
Porque el objetivo nunca ha sido únicamente operar más pacientes. El objetivo es que, algún día, estas intervenciones dejen de ser un acontecimiento excepcional y pasen a formar parte de la asistencia sanitaria cotidiana que el St. Joseph Catholic Hospital pueda ofrecer, con plena autonomía, a toda la población liberiana.
La tecnología por sí sola no transforma un hospital; necesita profesionales formados capaces de convertirla en una herramienta al servicio de los pacientes, pero la formación requiere más tiempo que la adquisición de equipamiento, mientras los profesionales se forman las misiones de Surg For All cubrirán las necesidades de la población de Liberia y, a la vez, añadirán formación a todo el personal del hospital.
Del 27 de junio al 5 de julio, Surg For All desarrollará la segunda misión de urología de 2026 en el St. Joseph Catholic Hospital de Monrovia, Liberia. Será una misión especialmente relevante por varios motivos: incorporará nueva tecnología, dará continuidad al programa de formación del personal local y enlazará directamente con una segunda misión que tomará el relevo del 4 al 12 de julio, permitiendo mantener actividad continuada durante más de dos semanas.
El equipo estará liderado por el Dr. José Rubio Briones y contará con la participación de los urólogos Ana Cristina Jiménez Domínguez y Sofía Fontanet Soler, la internista Elena Contel, el radiólogo Pablo Salelles, la anestesióloga Raquel Villamar, la supervisora de quirófano Ana Carmen Arbona Rovira y Ricard Capell, técnico de litiasis de Coloplast.
Uno de los principales hitos de esta misión será la puesta en marcha del nuevo equipo láser destinado al tratamiento de la litiasis urinaria. Este equipamiento ha sido adquirido por Surg For All gracias al apoyo de Coloplast y permitirá incorporar al hospital técnicas que hasta ahora no estaban disponibles de forma regular. La llegada de esta tecnología supone un avance significativo para la atención de pacientes con patología litiásica y representa un nuevo paso en el proceso de modernización de la actividad urológica del St. Joseph.
Sin embargo, el verdadero valor de esta incorporación no reside únicamente en el equipamiento. Como ocurre con todos los proyectos de Surg For All, la tecnología va acompañada de formación. Durante la misión se trabajará en la capacitación del personal local para el uso seguro y eficiente de los nuevos equipos, sentando las bases para que puedan integrarse de forma estable en la práctica clínica habitual del hospital.
La formación continuará siendo uno de los ejes centrales del proyecto. Durante estas semanas se seguirá trabajando con Anne Mary, médica del St. Joseph que está desarrollando un itinerario formativo específico en urología clínica. Su progresiva incorporación al proyecto constituye una pieza fundamental para la futura estructura asistencial del servicio de urología y refleja la apuesta de Surg For All por desarrollar capacidades locales que permanezcan en el tiempo.
Además de la actividad clínica y docente, la misión permitirá realizar una revisión detallada del material enviado recientemente a Liberia en el último contenedor solidario. Durante los últimos meses, el hospital ha recibido equipamiento médico, instrumental quirúrgico, mobiliario y diverso material destinado al nuevo servicio. El equipo desplazado evaluará el estado, funcionalidad y posibilidades de integración de todos estos recursos para planificar su utilización cuando el edificio entre en funcionamiento.
Precisamente, otro de los objetivos será revisar la evolución de las obras del futuro Servicio de Urología del St. Joseph. La construcción continúa avanzando y todo apunta a que el edificio podrá completarse durante los próximos meses. La visita permitirá comprobar el estado de los trabajos y coordinar los siguientes pasos necesarios para su puesta en marcha.
Este proceso cuenta además con el respaldo del acuerdo firmado entre el St. Joseph Catholic Hospital, Surg For All y la Fundación Juan Ciudad, una alianza que busca garantizar la sostenibilidad y la adecuada gestión del servicio una vez inicie su actividad. La colaboración entre las tres instituciones constituye una garantía adicional para consolidar un proyecto concebido con vocación de permanencia.
La misión que comienza a finales de junio tendrá además una característica inédita: por primera vez dos equipos enlazarán sus estancias en Liberia. Cuando el primer grupo finalice su trabajo, un segundo equipo tomará el relevo para continuar la actividad hasta el 12 de julio. Esta continuidad permitirá aumentar la capacidad asistencial, reforzar la formación del personal local y avanzar en la implantación de los nuevos recursos disponibles.
Cada misión sigue resolviendo problemas concretos de pacientes que necesitan atención especializada. Pero, al mismo tiempo, cada visita acerca un poco más el objetivo que guía este proyecto desde hace años: que Liberia disponga de un servicio de urología estable, moderno y gestionado por profesionales locales capacitados para ofrecer una atención de calidad a su población.
La misión de junio-julio será, sin duda, un nuevo paso en ese camino.